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domingo, 12 de junio de 2011

Análisis: Sonic The Hedgehog (MD)

Cómo podría describir este juego... Es muy difícil tener que verbalizar lo que me inspira cada videojuego que comento en este blog, especialmente cuando se trata de obras maestras como la que nos ocupa hoy, pero trataré de ser fiel a mí mismo.

 Portada de la caja del juego

En sí, el juego puede ser tildado de habitual, simple,... pero desde luego, todo esto siempre y cuando lo veamos desde el 2011. Este título fue todo un hito en las Navidades de 1991, ni siquiera Super Mario estuvo a la altura de las circunstancias en aquella época. Vendió y vendió sin parar y con él se fueron gran parte de las ventas de Mega Drive de toda la historia (yo incluido, jejeje). 

 Pantalla del título

Pero ¿por qué engancha tanto este juego? Precisamente su simpleza es su genialidad: únicamente hay que dedicarse a correr por todos los escenarios hasta llegar al final y destruir al malvado Doctor Robotnik (posteriormente conocido como Eggman). 
Como nota nostálgica, aún conservo la caja original (como todas las que compré) junto con el precio, el manual y cartucho. Si es que soy un sentimental...

La historia del juego es la que sigue: Sonic es un erizo azul que vivía tranquilamente en la Colina Verde (Green Hill) hasta que el Doctor Ivo Robotnik, un científico loco, comenzó a raptar animales para transformarlos en perversos robots. Tomando unas zapatillas que le confieren supervelocidad, Sonic se lanza a la aventura para salvar a sus amigos y derrotar al malvado Eggman. Alucino con la cantidad de juegos que tienen como protagonista a la naturaleza, los animales y la lucha por preservar ecosistemas. A fin de cuentas, vamos a luchar por tener una vida tranquila (estas cosas no se me pasaban por la cabeza cuando tenía 11 años...)


Green Hill Zone

Sonic The Hedgehog cuenta con 6 fases diferentes, que a su vez se subdividen en 3 actos. Nuestro objetivo será pasar a toda velocidad por cada uno de los escenarios recolectando la mayor cantidad posible de anillos, destruyendo a los engendros mecánicos que encontremos para salvar a los animales encerrados en su interior y venciendo al Doctor Robotnik en el acto 3 de cada fase. Las 6 zonas son las siguientes:
  1. Green Hill Zone: el hogar de Sonic y sus amigos. Atravesaremos colinas, precipicios y loopings imposibles (marca de la casa)
  2. Marble Zone: hemos encontrado un templo abandonado al final de la montaña. Al adentrarnos en él debemos ser cautos, pues hay enemigos ocultos, bolas de fuego y ríos de lava.
  3. Spring Yard Zone: un Pinball (o máquina de petaco, como decíamos antes) gigante donde los rebotes están a la orden del día.
  4. Labyrinth Zone: nos introducimos en una cueva subterránea, donde parece que una antigua civilización ha sido enterrada bajo el agua.
  5. Star Light Zone: descubrimos que la base secreta de Robotnik está en el espacio, así que nos decidimos a tomar una autopista espacial, donde correteamos junto a las estrellas.
  6. Scrap Brain Zone: por fin llegamos a la base secreta. Estamos rodeados de peligros, pero... ¡¡prepárate, Eggman!!
Spring Yard Zone

Además, si alcanzamos la cifra de 50 anillos, al acabar la fase podremos introducirnos en un anillo gigante que nos transportará a la zona secreta (Secret Zone), donde podemos encontrar unas piedras místicas conocidas como Esmeraldas del Caos. En la primera aventura del erizo azul no se alcanzaba a comprender la importancia de estas preciadas gemas; sin embargo, se desarrolló su historia en las secuelas de este título.


Secret Zone


La zona secreta era también algo insólito hasta el momento: una pantalla que giraba constantemente y que encerraba una Esmeralda en su interior. Parecía tan difícil en aquel entonces... Creo que todo aquél que haya probado este juego en 1991 recordará esa sensación de tener una auténtica bestia en el salón de casa: la Megadrive.


Vamos con las notas.


GRÁFICOS: Soberbios. Incluso para ser uno de los primeros juegos de la consola, eran una auténtica delicia. Instaban a jugar constantemente: coloridos, vivaces, texturas variadas, sprites de un tamaño considerable (esos jefes finales...). Dejaban sin palabras en los albores de los 90. 
Sé que no puedo darle un 100 sobre 100 (sería injusto para otros juegos), pero como idea original seguramente es el que mejor nota debería recibir, ya que en otras entregas únicamente se dedicaron a mejorar las animaciones de Sonic o a perfilar convenientemente a los personajes.
Voy a otorgarle un 93 sobre 100.

SONIDO: Empezaba la transición de las músicas machaconas hacia composiciones mucho más elaboradas, pero todo en primer término. ¿Qué quiere decir esto? Pues que nuevamente todo aquél que lo haya jugado se conoce al dedillo cada melodía del juego. Yo mismo podría tararear las sintonías de cada zona, aunque no esperéis grandes maravillas :)
Mención especial a la sintonía de la cabecera, todo un hito hoy día y al "SEEEEEGAAA" de los títulos de crédito, será recordado forever and ever
Se merece un 94 sobre 100.


JUGABILIDAD: Este juego es diversión en estado puro. Podemos dedicarnos a pasar las fases a toda velocidad, a destruir a todos los engendros mecánicos creados por Robotnik, a alcanzar 100 anillos en cada fase para que nos den una vida extra, a recolectar todas las Esmeraldas del Caos,... todo esto sin que haya nada más que un único modo de juego. En sus secuelas, como Sonic 2, ya existían modos de 2 jugadores, Time Attack, o menú de opciones para escuchar las melodías del juego, pero en el caso que nos ocupa, nada de nada. Y aun así, no se hace aburrido, os lo garantizo.
Hay gente que puede quejarse del veloz planteamiento del juego, sobre todo si estáis acostumbrados a otros mucho más tranquilos como Super Mario Bros, pero os aseguro que no os defraudará.
Lo puntúo con un 96 sobre 100.


Más dura será la caída...


REJUGABILIDAD: Podríamos estar disfrutando constantemente de este juego, sin que se resintiera nuestra pasión por él. La primera partida más rápida, la siguiente más pausada, la 3ª pasando el mando y viendo si somos más rápidos que nuestros amigos, etc. Lo dicho, infinidad de posibilidades. Eso sí, hay que descansar cada cierto tiempo si no queréis ir realizando Spin Attacks por ahí o saltando encima de las cabinas telefónicas para ver si encerraban un conejo en su interior. Además, si hace tiempo que no se juega a él, tras la primera partida empiezan las frases del tipo: "Es verdad, aquí estaba este secreto..."
Le doy un 96 sobre 100.


Recapitulando todas las notas:


GRÁFICOS:.............93
SONIDO:................94
JUGABILIDAD:.........96
REJUGABILIDAD:......96
TOTAL:..........96

Ay..., si voy, con lo que te doy

Ésta fue la primera maravilla que descubrí en el mundo de los videojuegos, con permiso de Altered Beast. ¿Quién no se engancharía a este mundillo con títulos como éste? Al final me he centrado muchísimo en los juegos de rol, es verdad, pero toda persona tiene un origen y Sonic es el mío, como Mario lo será de otros. Aún espero que un día Square-Enix se una a SEGA y creen una especie de Kingdom Hearts con personajes de ambas compañías. ¿Improbable? Seguramente. ¿Imposible? No lo creo.

Al menos, cada vez queda menos para disfrutar del nuevo título, Sonic Generations, en el que podremos controlar a dos Sonics: el del pasado, algo regordete y con cara de simpaticón y el moderno, más estilizado y con cara de "malote". ¿Será el gran título que todos los fans de Sonic deseamos? Pronto lo sabremos.

martes, 26 de abril de 2011

Un erizo azul

Hoy os voy a explicar por qué me metí en este mundillo de los videojuegos. No sé si lo he contado alguna vez a alguien o no, pero fue de una forma muy curiosa.

Resulta que cierto día apareció por mi casa una especie de "consola" de videojuegos (supongo que me la comprarían mis padres, pero no lo recuerdo). No sé muy bien como definirla y ni siquiera recuerdo su nombre, sólo que la caja que la contenía era de color azul. Lo curioso de este aparato es que tenía los mandos de control (porque sí, tenía 2 mandos) integrados en la consola y los tenías que extraer para poder jugar.  Buscando por Internet he descubierto que podía ser la Magnavox Odyssey 4000.
Tenía juegos bastante simples, como Soccer, Tennis, Hockey,... así hasta un total de 8 juegos incluidos en la consola, ya que no admitía cartuchos ni tarjetas.
No era una época de grandes gráficos (la pelota era un cuadrado blanco), pero era muy divertido, sobre todo jugando a dobles.

Esta consola permaneció en el recuerdo hasta que llegó el boom de las consolas a España, empezando por la Master System de SEGA y la NES de Nintendo, pero eso ya os lo contaré otro día...

El caso es que un día, apareció en el mercado la GameBoy de Nintendo y aparentemente era un bombazo: podías jugar al Tetris en cualquier parte. Esto, en aquel momento, supuso toda una revolución. Esta consola fue la que hizo que me acercara más en profundidad al mundo de los videojuegos.

Sin embargo, cuando ya estaba decidido a hacer mi encargo a Papá Noel, descubrí la MegaDrive de SEGA: gráficos de infarto, 64 colores a la vez en pantalla, chip de sonido YAMAHA,... ¡¡era la primera consola de 16 bits!! Y encima venía de regalo un juegazo que había en los salones de la época: "Altered Beast". ¡¡Podía tener mi propio salón recreativo en casa sin echar monedas de 25 pesetas!! Fue amor a primera vista...

La cuestión llegó cuando mis padres nos la regalaron (a mi hermano también, aunque el friki siempre fui yo). Creían que sólo con un juego nos íbamos a aburrir: "Hombre, ya que te la compras, cógete otro juego más". En ese momento me di cuenta, en mitad de unos grandes almacenes, que no tenía ni idea de videojuegos ni qué juego comprar. Menos mal que por una vez me aconsejó bien la vendedora: "Llévate éste, que se vende mucho". Lo cogí y contesté: "¿Un erizo azul? ¿Seguro que me va a gustar?" Pero como no tenía ni idea, al final me lo llevé. 

Y ahí empezó todo.